Para Esteban, su amor era su familia -hermanas y sobrinos-, su Jesús y su Patrona. Como he referido todos los "Viernes Santos" de madrugada acompañaba a Jesús, también iba de romero al santuario todas las primaveras para ver a su "chiquitilla"; él recibió a la Virgen -Patrona de Úbeda- en el Molino de Lázaro un primero de mayo hace unos años y con lágrimas en los ojos la despidió también en representación del pueblo, en el mismo lugar. La Archicofradía de la Virgen de Guadalupe le nombró "Hermano Honorario" y en el santuario, tiene una placa con su nombre. Esteban era un hombre desprendido, si le pedías un favor sin pestañear te lo daba. Yo tengo muchas anécdotas buenas de él; siempre servicial, caritativo, amable, respetuoso, era un honrado trabajador. Amigo Esteban, descansa el sueño de los justos y goza junto al Padre, pues te has ganado un lugar en el Cielo; d.e.p. amigo y que la tierra te sea leve.
(fotos de J. Ruiz Quesada y de E. Santa Bárbara)



