miércoles, 27 de agosto de 2008

TRAGEDIA EN BARAJAS-MADRID


José Ruiz Quesada

Han pasado unos días de la tragedia en el aeropuerto de Barajas de la capital de España, y hoy escribo estas reflexiones con un dolor muy grande por las 153 víctimas de ese desdichado accidente aéreo. Sí, 153 flores en su plenitud segadas por la fatalidad. Las escenas han sido dantescas, cuerpos totalmente calcinados e irreconocibles, sólo por una cuidada y bien realizada prueba de ADN, podrán ser identificados.
En principio y aunque no son personas conocidas, no sientes el dolor tanto como los familiares, pero yo, que reconozco que soy cada día más sentimental, cuando iban dando datos de los fallecidos, no podía contener un nudo en la garganta que me hacía entristecer, el corazón se apenaba y casi decía basta. El día que pusieron la fotografía de la familia rota al completo -el padre, la madre y los tres hijos de poca edad, la mayor tenía sólo 14 años-, no pude contener la tristeza y una lágrima recorrió la mejilla, mis ojos se enrojecieron y la tristeza me atenazó, no pude seguir viendo el reportaje, y más cuando sus amigos y profesores de la joven hablaron de ella y de su afición a la natación...
La emoción me embargaba y dejé la TV, perdía la ilusión de los JJ. OO. que estaba viendo. Repito, aunque no los conocía -pero la edad de los padres y la juventud de sus hijos perdida en la eternidad de los tiempos-, me dejó sumido en una profunda tristeza.
Pensé, Señor, ¿porqué?, ¿cómo has consentido esa tragedia?..., es inexplicable lo sucedido, ¿cómo, más de cien personas han perdido la vida?..., ilusiones perdidas, vidas truncadas..., unos volvían de vacaciones y otros las iniciaban. Mientras tanto, canallas y gentuza están gozando de la vida y paseando tranquilamente, y estas personas ya no podrán estar con sus seres queridos, ya no los volverán a ver... ¿Qué injusta, es a veces la vida?
El tiempo ha dejado de seguir y se ha parado, para unos en plena juventud, y para otros en plena madurez, en definitiva 153 personas ya no volverán a ver la luz del Sol, no podrán sentir el olor de una flor, no volverán a ver las olas romper en la arena de la playa o romper sobre las rocas, nunca volverán a ver las maravillas de la naturaleza..., la vida misma ... Te sientes impotente e impasible, y no entiendes lo sucedido, y vuelves a preguntarte, ¿porqué Señor, porqué?.
La casualidad del destino hizo que una paisana joven de 27 años, fuese la única superviviente de la tripulación formada por nueve personas. Esta ubetense Toni Martínez -está restableciéndose de una pequeña intervención en un Hospital madrileño-, salvo unas pequeñas heridas, salió ilesa de la tragedia. Su padre, buena persona y muy conocida en Úbeda ha tenido la suerte de ver nacer a su hija nuevamente, ella era auxiliar de vuelo de dicha compañía aérea. Repito, su padre Dionisio Martínez, honrado trabajador y buena persona, cofrade del Cristo de la Caída, -ha sido Vicehermano Mayor de la misma-, ha tenido la suerte que otros no han tenido. Desde estas páginas de mi blog, me uno al dolor de todas las familias que han perdido a sus seres queridos, así mismo les doy todo el ánimo y apoyo moral que puedo expresar. Que Dios los tenga ya en su regazo.

2 comentarios:

virginia dijo...

José, hoy entro por primera vez a tu bolg y me encuentro con ésta nota y también con el dolor como el tuyo, no importan las distancias para sentirlo me pregunto...por que Dios mío, por que???.REalmente difícil de contetar...Será que venimos con un destino a cumplir? aunque sea con sufrimiento para unos y con paz de espíritu y demás para otros? no logro tampoco encontrar la respuesta....

Jose Ruiz Quesada dijo...

Amiga Virginia:
Gracias por pasar y comentar este pensamiento, pero efectivamente no entendemos cómo es posible que pasen estas cosas..., fué terrible, unque no eran amigos ni conocidos, la tragedía me inundó de pesar el corazón..., te reitero las gracias, un abrazo José