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domingo, 23 de julio de 2017

ADIÓS A UN AMIGO Y HERMANO DE JESÚS...

Hoy domingo 23 de julio, se ha enterrado a un amigo y hermano de Jesús..,  desde el pasado septiembre que le fue diagnosticado una grave enfermedad, ha estado luchando contra ella, pero al final esta cruel enfermedad le ha vencido y se lo ha llevado en menos de un año.
Me estoy refiriendo a mi amigo Ricardo Sancho, él, era hermano de Jesús y llevaba más de cuarenta años tocando la campanilla en la Procesión de Jesús.
Todos los amaneceres morados, se podía oír el tintinear de la campanilla llevada por nuestro hermano Ricardo, este Viernes Santo pasado no pudo salir acompañando a su Jesús, yo, que iba al final del guión morado junto a la Bandera, lo vi en la Calle Obispo Cobos frente a su domicilio, allí sentado en un banco y acompañado de su esposa Elisa, lo vi, me acerque a él, lo salude y le di fuerzas, se le podía ver en el rostro como la maldita enfermedad le estaba minando la salud.
Hoy en el funeral de entierro, celebrado en san Isidoro, su sobrino Gabriel Ángel Martos, ha tocado la campanilla después de sonar el "Miserere" , la marcha que tantas veces la ha escuchado en la puerta de la Consolada y en las Novenas..., ¿cuántas Novenas y Fiestas hemos estado juntos?..., muchas...
El oficiante - don Santiago- ha dicho, él, ya estará tocando la campanilla en el cielo y efectivamente allí junto al guión eterno de Jesús seguirá tocando la campanilla.
Adiós amigo Ricardo, descansa el sueño de los justos y vela por tu familia que llora tu eterna ausencia.
Ricardo además era un gran aficionado a los toros y comentarista del espacio "Tendido Diez" de la TV local..., allí también se le va echar en falta. En la foto de mi amigo Román, se puede ver a Ricardo en la presentación de un evento taurino, la otra foto de color se puede ver la procesión de Jesús de un Viernes Santo cualquiera, donde Ricardo llevaba la campanilla.
(foto de J. Ruiz Quesada y de Román B/N)

viernes, 22 de agosto de 2008

¡OH!, JESÚS, DIVINO ROSTRO


José Ruiz Quesada

La pasión desenfrenada que Jesús despierta entre el pueblo, es más grande que las arenas del desierto. Sus devotos hermanos están orgullosos de pertenecer a la más antigua cofradía que procesiona en la ciudad y de ostentar el ancestral título de “Hermano de Jesús”.
Cuando aparece el Divino semblante de Jesús entre el intradós de la Consolada en la madrugada morada, el tiempo se detiene y los corazones se paralizan por un instante. Las mejillas son meandros de lágrimas que brotan de los ojos enrojecidos del sentimiento. Solo el ruido del aleteo de los vencejos y el piar de los gorriones se oyen en la vetusta Plaza de Santa María cuando sale el Nazareno. El pueblo allí congregado llora en silencios rotos por la congoja del momento. Instante sublime en la mañana del Viernes Santo... Paradigma cumbre en la Semana Santa ubetense.
Cuatro siglos han pasado y todo sigue igual. El devoto sentimiento es el mismo. La pasión de todo un pueblo por Jesús es la misma después de más de cuatrocientos años. Desde el balcón de la eternidad, allí donde las almas se concentran alrededor del Padre, miran la salida de Jesús. Una simbiosis de sentimientos se entremezclan entre los acordes del enigmático y rancio Miserere del maestro don Victoriano, mientras los efluvios de incienso y azahar se elevan hacia el infinito y limpian el rostro de Jesús, Señor de las Aguas...
¡Silencio!, ¡silencio!, que está pasando Jesús Nazareno... En la lejanía una plegaria se escucha...

¡Oh!, Jesús, Divino rostro
que esculpiese Jacinto Higueras,
cuánta pasión y sentimiento despiertas,
entre tus hermanos y devotos.

Quisiera llevar el peso
de esa Cruz traicionera,
para liberar de cadenas
mis faltas y perdones rotos.

¡Oh!, Jesús, Divino rostro
unidos con nuestra pena.
A liberarte de tu juramento,
estaremos en la Macarena.

Miserere de silencio roto,
suena en la plaza llena.
Llantos, ruegos y lamentos,
rompen la calma nazarena.