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miércoles, 10 de septiembre de 2008

REALIDAD Y FICCIÓN


José Ruiz Quesada

Hay novelas que son pura ficción y otras que tienen de base la realidad tomando ejemplos de la vida misma o historias verdaderamente reales. En otras se entremezclan la realidad y la ficción, y es difícil conocer la verdadera realidad y poder separar ambas. En la magnífica novela de nuestro paisano Antonio Muñoz Molina, “Los misterios de Madrid” -por conocer las vivencias y situaciones vividas en la ciudad y la del autor-, he podido diferenciar la ficción de la realidad.
Este es el tema de reflexión que he tomado hoy. La realidad es el momento, es la hora de la narración, así como las situaciones de los personajes..., : “pies descalzos y sus capirotes”, con sus “rumor de oraciones y suspiros”; la hora del momento, “las siete”; y circunstancias materiales de la acción, “las velas moradas aún ardían en el interior de las tulipas de los penitentes” y “el olor de cera y del humo se confundía en el frío aire matinal”; y la antigüedad de la historia de la acción, “desde hace más de cuatro siglos”. Todas las situaciones mencionadas están sacadas fidedignamente de la más pura realidad de lo que se vive en Úbeda en la madrugada del Viernes Santo con la salida de Jesús por la puerta de la Consolada, madrugada morada de la cofradía con más de cuatro siglos de existencia y las vivencias de los fieles y cofrades.
La ficción en la novela se puede ver en los nombres que ha cambiado, como: “el Santo Cristo de la Greña”, que en realidad se estaba refiriendo a Nuestro Padre Jesús Nazareno, la iglesia “el Salvador” por la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, la ciudad donde se desarrolla la acción “Mágina” es la actual Úbeda y el día de la procesión “Jueves Santo” es el Viernes Santo mencionado.
Estas son las realidades y las ficciones de esta narración de la novela cuyo Capítulo XXVIII titulado: ALGÚN TIEMPO DESPUÉS, viene narrado textualmente así:

... “Apuntaba el amanecer del Jueves Santo en la plaza de Vázquez de Molina. Faltaban unos minutos para que sonaran en el reloj del Salvador las campanadas de las siete, pero las majestuosas puertas herradas ya empezaban a abrirse, y un devoto rumor de oraciones y emocionados suspiros sobrevolaba como una brisa matinal a la madrugadora multitud congregada en los balcones y en las aceras de la plaza, en medio de la cual se había formado la doble fila de los penitentes del Santo Cristo de la Greña, con sus túnicas violeta, sus pies descalzos y sus capirotes de raso negro, a los que en Mágina llamamos capiruchos. Muy pronto, justo cuando el trono empezara a salir y sonaran solemnemente las siete campanadas, el primer rayo de sol descendería sobre el bajorrelieve renacentista de la Transfiguración que orna la portada de la iglesia. Pero las velas moradas aún ardían en el interior de las tulipas de los penitentes, otorgando a sus caras tapadas una claridad espectral, y el olor de la cera y del humo se confundía en el frío aire matinal con el que brotaba de los incensarios de plata.
Toda Mágina, sin distinción de ideologías, edades, de clases ni de credos, había madrugado, como cada Jueves Santo desde hace más de cuatro siglos, para presenciar la salida del Cristo de la Greña.”...

Antonio Muñoz Molina. “Los misterios de Madrid”.Seix Barral.1992

Esta novela corta está desarrollada entre las ciudades de Úbeda y Madrid, es muy amena y entretenida, con intrigas, asesinatos, robo de una imagen, etc... que les animo a leerla, si no lo han hecho antes. Los ubetenses amantes de nuestras tradiciones enseguida encontraremos y distinguiremos la realidad de la ficción.
-La foto que acompaña el artículo es del libro cuestionado y que Antonio Muñoz me dedicó en la casa de sus padres en Úbeda de la Plaza de San Lorenzo, en mayo del año 2001-.

sábado, 19 de abril de 2008

MUÑOZ MOLINA Y MOLINA NAVARRETE DOS ESCRITORES EXCEPCIONALES



















José Ruiz Quesada

“Los viejos son los filósofos que aprendieron en la Universidad de la vida”
don Ruy de Rueda


Antonio Muñoz Molina y Ramón Molina Navarrete tienen en común tres cosas; una, que son ubetenses de nacimiento, otra que nacieron en la década de los cincuenta y la tercera y más importante, que son unos excepcionales escritores; cada uno en su estilo personal. El primero novelista y el segundo poeta.
Muñoz Molina escritor fundamentalmente de prosa, autor de novelas interesantes. Con ellas ha alcanzado la fama y es reconocido a escala mundial. Pertenece a la Real Academia de la Lengua Española. Es premio Nacional de Literatura y en 1991 recibió el Premio Planeta por “El jinete polaco”. Su novela “Plenilunio” fue llevada al cine y “Beltenebros” obteniendo el Oso de Plata su directora Pilar Miró.
Ramón Molina tiene multitud de poemas, estos están llenos de un profundo sentimiento. Ha recibido muchos premios de poesía y ha recitado en diversos foros y encuentros. Autor de varias obras teatrales, entre las que sobresale “Úbeda, Dama de Sueños” “Liberación” y “Maranatha”. Ha pronunciado conferencias y pregones de toda índole. Pertenece a la Sociedad General de Autores. Es Director de la Revista Cultural Ibiut, con más de 150 números en más de 20 años de publicación ininterrumpida.
Muñoz Molina está considerado como el novelista de narrativa más importante de esta época contemporánea. De su gran producción, tiene diversas novelas donde el tema principal se desarrolla en su Mágina natal y hace unas descripciones magistrales.
Dice Antonio Muñoz que, “el escritor es en gran parte un lector, y lo mismo que a una cierta edad un hombre es responsable de los rasgos de su cara, el escritor también es responsable de las lecturas que ha elegido, de los libros en los que ha cimentado su propia tradición” -Pura alegría-. Y efectivamente dice mucho de un autor sus lecturas, y con ellas, el escritor se va modelando así mismo, aunque su prosa nace de él, esa es una cualidad innata de su propio ser.
De Ramón Molina podemos decir otro tanto, su poesía irradia luz por los cuatro puntos cardinales, toda ella está impregnada de luz, de sentimiento que te hace elevarte hacia el infinito, su poesía tiene un alto contenido religioso, no en vano es un cristiano convencido. Nos dice Ramón que, “detrás de cada una de estas obras escritas hay un mundo de soledades y silencios” -Obra teatral-; y es cierto, el escritor es una sombra en la noche, donde él rebusca en el fondo de su corazón, y plasma esas soledades e inquietudes en un papel.
Uno tiene dedicada una calle y el otro la tendrá en un próximo futuro, y ambos deberían tener un monumento erigido en su memoria. Úbeda tiene que estar orgullosa de sus hijos, que lleva el nombre de Úbeda por todos los rincones de nuestro planeta, y que con sus escritos plasman tradiciones, costumbres y pensamientos ubetenses.